Hace diez años que venimos dando vueltas... con el primer beso, los abrazos a escondidas, las llamadas por teléfono que duraban horas. Vos y yo éramos como amigas, pero siempre que te miraba fijamente a los ojos veía un brillo en vos que no iba a poder ver nunca en una amiga.
¿Te acordás cuando nos hablamos por primera vez en el secundario? Ay, eras tan chiquito... y yo era tan chiquita. Me senté al lado tuyo, al fondo para poder no prestar atención mejor. ¿Qué estaban enseñando? ¿Química General? ¿Ciencias Sociales? ... Creo que era Geografía, con la señora esa que fumaba más que yo. Vos estabas sentado con la camiseta de tu equipo favorito (cómo te gusta el fútbol, eh), y yo entraba tarde con una pollera a tablas de color verde. Pfff, me miraste medio mal, poniendo fachada de nene malo. Pero enseguida te saqué la ficha y te empecé a hablar sin parar. Ay, cómo me hiciste reír en esa clase. Nos habían puesto un tres por no llevar la tarea, ¿te acordás? Bah, a nosotros siempre nos ponían bajas notas. Éramos las dos únicas ovejas negras de ese curso. Todas chicas bien vestidas, lindas, estudiosas y con notas arriba de ocho en todos los exámenes, que asistían a todas las clases;... y nosotros... dos vagos incomparables, que nos copiábamos en todos los trabajos prácticos, que entregábamos cosas que encontrábamos literales de la Encarta, que nos hacíamos la rata, que rendíamos recuperatorios... Dos vagos contra cuarenta estudiosos. Qué raros éramos. Los incomprendidos.
Y como mucho pasaba un mes sin verte, porque incluso hasta durante las vacaciones te veía. O íbamos al cine, o nos juntábamos a tomar café con leche y medialunas, o nos juntábamos a preparar las materias. Pero no pasaba más de 4 semanas sin verte por año.
Siempre estuviste presente... nuestra historia va y viene como un subibaja, pero cada subida es siempre muy intensa.
Y después me fijé en vos, y vos lo sabías y no hiciste nada. Y después me puse de novia, y me enamoré y me fue difícil dejar de pensar de vos cuando empecé esa relación. Y después seguimos siendo compañeros de curso, me seguiste llamando a casa para hablar de pavadas durante horas y horas. Y yo también te llamaba a la tuya; incluso hoy por hoy todavía me acuerdo del número de tu casa. Y pasamos de año, de nuevo. Y corté con mi novio, y vos estuviste ahí para consolarme. Y me empezaste a ver diferente, y yo a verte diferente a vos. Pero siempre fuimos tan amigos, tan amigos. Te adoro tanto como al hermano que nunca tuve (sin ánimos de sonar incestuosa, eh!), y me encanta verte feliz. Afff, no sabés que contenta me pone verte sonreír, escucharte hablar.
Creo que sos el único hombre que conocí que año tras año está hecho mejor persona. No te das una idea cómo te admiro.
Y mirate hoy, después de once años, sos todo un hombre, hecho y derecho; sos todo un nerd, si te vieras estudiar... ni vos lo podrías creer.
Me acuerdo de tus abrazos y se me llena de calidez el fondo del ser.
Qué lindo reencontrarte de nuevo, después de tanto tiempo sin vernos y después de tantas charlas cortitas y dispersas que tuvimos al teléfono.
Sos el único hombre que quiero que se quede en mi vida para siempre.
Hernu, te adoro.
¿Te acordás cuando nos hablamos por primera vez en el secundario? Ay, eras tan chiquito... y yo era tan chiquita. Me senté al lado tuyo, al fondo para poder no prestar atención mejor. ¿Qué estaban enseñando? ¿Química General? ¿Ciencias Sociales? ... Creo que era Geografía, con la señora esa que fumaba más que yo. Vos estabas sentado con la camiseta de tu equipo favorito (cómo te gusta el fútbol, eh), y yo entraba tarde con una pollera a tablas de color verde. Pfff, me miraste medio mal, poniendo fachada de nene malo. Pero enseguida te saqué la ficha y te empecé a hablar sin parar. Ay, cómo me hiciste reír en esa clase. Nos habían puesto un tres por no llevar la tarea, ¿te acordás? Bah, a nosotros siempre nos ponían bajas notas. Éramos las dos únicas ovejas negras de ese curso. Todas chicas bien vestidas, lindas, estudiosas y con notas arriba de ocho en todos los exámenes, que asistían a todas las clases;... y nosotros... dos vagos incomparables, que nos copiábamos en todos los trabajos prácticos, que entregábamos cosas que encontrábamos literales de la Encarta, que nos hacíamos la rata, que rendíamos recuperatorios... Dos vagos contra cuarenta estudiosos. Qué raros éramos. Los incomprendidos.
Y como mucho pasaba un mes sin verte, porque incluso hasta durante las vacaciones te veía. O íbamos al cine, o nos juntábamos a tomar café con leche y medialunas, o nos juntábamos a preparar las materias. Pero no pasaba más de 4 semanas sin verte por año.
Siempre estuviste presente... nuestra historia va y viene como un subibaja, pero cada subida es siempre muy intensa.
Y después me fijé en vos, y vos lo sabías y no hiciste nada. Y después me puse de novia, y me enamoré y me fue difícil dejar de pensar de vos cuando empecé esa relación. Y después seguimos siendo compañeros de curso, me seguiste llamando a casa para hablar de pavadas durante horas y horas. Y yo también te llamaba a la tuya; incluso hoy por hoy todavía me acuerdo del número de tu casa. Y pasamos de año, de nuevo. Y corté con mi novio, y vos estuviste ahí para consolarme. Y me empezaste a ver diferente, y yo a verte diferente a vos. Pero siempre fuimos tan amigos, tan amigos. Te adoro tanto como al hermano que nunca tuve (sin ánimos de sonar incestuosa, eh!), y me encanta verte feliz. Afff, no sabés que contenta me pone verte sonreír, escucharte hablar.
Creo que sos el único hombre que conocí que año tras año está hecho mejor persona. No te das una idea cómo te admiro.
Y mirate hoy, después de once años, sos todo un hombre, hecho y derecho; sos todo un nerd, si te vieras estudiar... ni vos lo podrías creer.
Me acuerdo de tus abrazos y se me llena de calidez el fondo del ser.
Qué lindo reencontrarte de nuevo, después de tanto tiempo sin vernos y después de tantas charlas cortitas y dispersas que tuvimos al teléfono.
Sos el único hombre que quiero que se quede en mi vida para siempre.
Hernu, te adoro.
0 comments:
Post a Comment